Cristo Te ama =4 Minutos

Oración del Diezmo

Recibe Señor, mi ofrenda. No es una limosna, porque no eres mendigo. No es un aporte, porque no lo necesitas. No es el resto que me sobra que te ofrezco.

Este monto representa, Señor, mi reconocimiento, mi amor.
Pues si lo tengo es porque tú me lo diste. Amén

Reflexiones

Reflexiones

Sunday, December 18, 2016

EL TROPIEZO DE LAS RIQUEZAS.

Jesús no condenó los bienes terrenos, 
sino su mal empleo, el apego a ellos y el 
afán de acumularlos. 
Jesús dijo que siempre habría pobres entre nosotros, 
pero no dejó de predicar la práctica de la limosna 
y el deber de la solidaridad.
Proclamó bienaventurados a los que son pobres 
en espíritu y lanzó una severa advertencia contra 
las riquezas, que vuelven insensibles y codiciosos. 
Invitó a "no acumular tesoros en la tierra, donde la polilla y la 
herrumbre los consumen, y los ladrones perforan las paredes y las roban" (Mt 6,19)
Al joven rico que anhelaba alcanzar la vida eterna, 
Cristo le recordó el deber de observar los mandamientos, y como aquél aseguró que ya los cumplía, Jesús lo invitó a dar un paso más radical hacia la perfección, deshaciéndose de sus riquezas a favor de los pobres. 
Entonces el joven "se retiró entristecido, porque poseía muchos bienes". 
Quiere decir que a él esas riquezas, en lugar de ayudarlo a progresar en el bien, le fueron de estorbo: no le permitieron llegar hasta el final de un camino que había emprendido, y generaron en él un sentido de frustración: "se retiró entristecido".
Si los ricos comprendieran que la mejor inversión de sus bienes 
es lo que dedican a obras caritativas y a prestar ayuda a quienes más 
la necesitan, superaría el riesgo de la tacañería y contarían con óptimos 
intercesores, tanto en este mundo como en el cielo.
También los que tienen poco están llamados a dar de corazón, 
en la medida de sus posibilidades.


Padre Tomas Del Valle-Reyes
Descubriendo El Siglo 21
P. O. Box 1170
New York, NY 10018
212-244-4778
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