Oración del Diezmo

Recibe Señor, mi ofrenda. No es una limosna, porque no eres mendigo. No es un aporte, porque no lo necesitas. No es el resto que me sobra que te ofrezco.

Este monto representa, Señor, mi reconocimiento, mi amor.
Pues si lo tengo es porque tú me lo diste. Amén

Reflexiones

Reflexiones

Sunday, July 15, 2018

La Cuota Inicial de tu Casa

Una señora soñó que llegaba al cielo y que junto a las 120.000 personas 
que mueren cada día, estaba haciendo fila para saber cuál era su destino, 
cuando de pronto, apareció San Pedro y les dijo:
"Vengan conmigo y les mostraré en qué barrio está la casa que le corresponde a cada uno. 
Aquí la cuota inicial que se recibe para su habitación eterna es la caridad traducida en obras de misericordia, comprensión, respeto por los demás y el interés por la salvación de todos."
Luego los fue guiando por barrios primorosos, como ella jamás hubiera pensado que pudieran existir.
Llegaron a un barrio con todas las casas de oro: puertas doradas, techos dorados, muros de oro, pisos de oro. ¡Qué maravilla! San Pedro exclamó:
- "Aquí todos los que invirtieron mucho dinero en ayudar a los necesitados, aquellos a quienes su amor a los demás sí les costó en la tierra". 
Y fueron entrando todos los generosos, los que partieron su pan con el hambriento y regalaron sus vestidos a los pobres, los que consolaron presos y visitaron enfermos. 
La señora quiso entrar, pero un ángel la detuvo diciéndole:
- "Perdone señora, pero usted en la tierra no daba sino migajas a los demás. 
Jamás dio algo que en verdad le costara, ni en tiempo, ni en dinero, ni en vestidos, y este barrio es solamente para los generosos. 
Y no la dejó entrar. 
Pasaron luego a otro barrio de la eternidad. 
Todas las cosas construidas en marfil. ¡Qué blancura, qué primor! Los pisos en marfil, los techos en marfil. 
La señora se apresuró para entrar a tan hermoso barrio, pero otro ángel guardián la tomó del brazo y le dijo muy respetuosamente:
- "Me da pena, señora, pero este barrio es únicamente para aquellos que en el trato con los demás fueron delicados, comprensivos y bondadosos. 
Y usted fue muy dura, falsa y criticona, y a veces hasta grosera con el trato a las personas". 
Y mientras todos los que habían sido exquisitos en las relaciones humanas con los demás entraban a tomar posesión de sus lujosas habitaciones, la pobre mujer se quedó por fuera, mirando con envidia a los que iban entrando a tan esplendoroso barrio. 
Le faltó la cuota inicial: haber tratado bien a los demás.
Siguieron luego a un tercer barrio. 
Aquello era lo máximo en luminosidad y belleza. 
Todas las casas eran de cristal, pero de unos cristales excepcionalmente brillantes y hermosos. Paredes de cristal multicolores, techos de cristales refractarios, ventanas de cristales que parecían arco iris.  
La señora corrió a posesionarse de una de aquellas maravillosas mansiones, pero el ángel portero la detuvo y le dijo muy serio: 
"En su pasaporte dice que usted no se interesó por enseñar a las personas que estaban a su alrededor, el camino del bien, la verdad, y este barrio es exclusivamente para las personas que ayudan a los demás a buscar su felicidad. 
Aquí se cumple lo que anuncia el profeta Daniel: "Quienes enseñen a otros a ser buenos, brillarán como estrellas por toda la eternidad", y usted nunca se preocupó porque las personas que conocía se volvieran mejores. 
Así que, aquí no hay casa para usted. 
Le falta la cuota inicial: haber ayudado a otros a cambiar".
Entristecida la pobre mujer, veía que entraban muchísimas personas radiantes de alegría a tomar posesión de su habitación eterna, mientras que ella con un numeroso grupo de egoístas eran llevados cuesta abajo a un barrio verdaderamente feo y asqueroso; todas las habitaciones estaban construidas de basura, puertas de basura, techos de basura, paredes de basura. 
Los gallinazos sobrevolaban sobre aquella hediondez, y los ratones y murciélagos rondaban por allí.
Ella se puso un pañuelo en la nariz porque la fetidez era insoportable, y quiso salir huyendo, pero el guardián del barrio le dijo con voz muy seria:
 
- "Una de estas casas será su habitación, puede pasar a tomar posesión de ella".
La angustiada mujer gritó que no, que eso era horrible, que no sería capaz de habitar en ese montón de basuras, y el ángel le respondió:
- "Señora, esto es lo único que hemos podido construir con la cuota inicial que usted envió desde la tierra. 
Las habitaciones de la eternidad las hacemos con la cuota inicial que las personas mandan desde el mundo, y usted solamente nos enviaba egoísmo, mal trato a los demás, murmuraciones, críticas, palabras hirientes, tacañería, odio, rencores y envidia. 
¿Qué más podíamos haberle construido? 
Usted misma nos mandó el material para hacerle su mansión".
La mujer comenzó a llorar y a decir que no quería quedarse a vivir allí. 
Pero de pronto, al hacer un gran esfuerzo para separarse de quien la quería hacer entrar en semejante habitación, dio un salto y se despertó. 
Tenía la almohada empapada en lágrimas, pero aquella pesadilla le sirvió de examen de conciencia. 
Desde entonces, empezó a pagar la cuota inicial de su casa en la eternidad.
Autor Desconocido

Descubriendo el Siglo 21
Discovering 21century
Fr Tomás Del Valle-Reyes
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Sunday, July 8, 2018

EL COFRE DE VIDRIO

Érase una vez un anciano que había perdido 
a su esposa y vivía solo. 
Había trabajado duramente como sastre toda su vida, 
pero los infortunios lo habían dejado en bancarrota, 
y ahora era tan viejo que ya no podía trabajar.
Las manos le temblaban tanto, que no podía enhebrar 
una aguja, y la visión se le había enturbiado demasiado 
para hacer una costura recta.
Tenía tres hijos varones, pero los tres habían crecido 
y se habían casado, y estaban tan ocupados 
con su propia vida que sólo tenían tiempo 
para cenar con su padre una vez por semana.


El anciano estaba cada vez más débil, 
y los hijos lo visitaban cada vez menos:
- No quieren estar conmigo ahora; se decía...
- Tienen miedo de que yo me convierta en una carga.
Se pasó una noche en vela pensando qué sería de 
él y al fin trazó un plan.

A la mañana siguiente, fue a ver a su amigo el carpintero 
y le pidió que le fabricara un cofre grande. 
Luego fue a ver a su amigo el cerrajero y le pidió que le diera un cerrojo viejo. 
Por último, fue a ver a su amigo el vidriero y 
le pidió todos los fragmentos de vidrio roto que tuviera.
El anciano llevó el cofre a su casa, lo llenó hasta el tope de vidrios rotos, 
le echó llave y lo puso bajo la mesa de la cocina.
Cuando sus hijos fueron a cenar, lo tocaron con los pies, y mirando bajo la mesa preguntaron:
- ¿Qué hay en ese cofre?
El anciano respondió:

- ¡OH nada! Sólo algunas cosas que he ahorrado.
Sus hijos lo empujaron y vieron que era muy pesado. 
Lo patearon y oyeron un tintineo. 
Debe estar lleno con el oro que ahorró a lo largo de los años susurraron. 
Deliberaron y decidieron turnarse para vivir con el viejo, 
y así custodiar el "tesoro".
La primera semana el hijo menor se mudó a la casa del padre, 
lo cuidó y le cocinó.
A la semana siguiente, lo reemplazó el segundo hijo, 
y la semana siguiente acudió el hijo mayor. 
Así siguieron por un tiempo.

Al fin el anciano padre enfermó y falleció. 
Los hijos le hicieron un bonito funeral, pues creían 
que una fortuna los aguardaba bajo la mesa de la cocina, 
y podían costearse un gasto grande con el viejo.

Cuando terminó la ceremonia, buscaron en toda la 
casa hasta encontrar la llave, y abrieron el cofre. 
Por cierto, lo encontraron lleno de vidrios rotos.
- ¡Qué triquiñuela tan infame!  
exclamó el hijo mayor 
¡Qué crueldad para con sus hijos!
- ¿Pero, qué podía hacer? - preguntó tristemente el segundo hijo
- Seamos francos.

De no haber sido por el cofre, lo habríamos descuidado hasta el final de sus días?. 
Estoy avergonzado de mí mismo -sollozó el hijo menor 
-Obligamos a nuestro padre a rebajarse al engaño, porque no observamos 
el mandamiento que él nos enseñó cuando éramos pequeños.
El hijo mayor muy enojado, volcó el cofre para asegurarse de que no hubiera ningún objeto valioso oculto entre los vidrios, 
y los desparramó en el suelo hasta vaciar el cofre.
Los tres hermanos miraron silenciosamente dentro y leyeron una inscripción que el padre les había dejado en el fondo:
"HONRARÁS A TU PADRE Y A TU MADRE...”

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Sunday, July 1, 2018

QUIERETE

No pienses mal de tí
Se más benigno con tus acciones.
Afortunadamente no eres perfecto.

No te insultes ni te irrespetes.
Lleva un registro sobre tus auto evaluaciones negativas.
Detecta cuáles son justas, moderadas y objetivas.


Si descubres que el léxico hacia ti mismo 
es ofensivo, cámbialo.
Busca calificativos constructivos.
Reduce tus autos verbalizaciones a las que realmente valgan la pena.
Ejerce el derecho a equivocarte.
Los seres humanos,
al igual que los animales,
aprendemos por ensayo-error.
Algunas personas creen que el aprendizaje humano debe ser por ensayo-éxito.
Eso es mentira.
El costo de crecer como ser humano es equivocarse y "meter la pata".
Esta ley universal es ineludible.
Decir: "No quiero equivocarme", es hacer una pataleta y un berrinche infantil.
Es imposible no equivocarte,
como lo es que no haya aceleración de la gravedad. 
Los errores no te curten.
Sólo te recuerdan que eres humano.
Nuestra cultura pareciera preferir personas 
psicológicamente perturbadas pero exitosas,
a personas psicológicamente sanas pero fracasadas.
Sin embargo, el éxito aquí es secundario.
De nada sirve si no se puede disfrutar de él.

La insatisfacción frente a los propios logros y 
la ambición desmedida actúan como un motor,
pero por funcionar de manera sobre acelerada,
suele quemarse antes de tiempo. 
Eres una máquina especial dentro del universo conocido,
no te maltrates.
Exígete,
pero dentro de límites razonables.
No reniegues de ti.
Autor: Desconocido

Fr. Tomas Del Valle-Reyes
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Sunday, June 24, 2018

A UN PADRE ESPECIAL

Un día, acudí a mi padre con uno de mis muchos problemas de aquelentonces.
Me contestó como Cristo a sus discípulos, con una parábola:"Hijo(a), ya no eres más una simple y endeble rama; has crecido y te has transformado, eres ahora un árbol en cuyo tronco un tierno follaje empieza a florecer. 
Tienes que darle vida a esas ramas.
Tienes que ser fuerte, para que ni el agua, ni el día, ni los vientoste embatan. Debes crecer como los de tu especie, hacia arriba.
Algún día, vendrá alguien a arrancar parte de ti, parte de tufollaje
Quizá sientes tu tronco desnudo, más piensa que esas podassiempre serán benéficas, tal vez necesarias, para darte forma, parafortalecer tu tronco y afirmar sus raíces.
Jamás lamentes lasadversidades, sigue creciendo, y cuando te sientas más indefenso(a),cuando sientas que el invierno ha sido crudo, recuerda que siemprellegará una primavera que te hará florecer...Trata de no ser como el roble que si cae no se puede volver alevantar, tampoco como un bonsai que no puede crecer, sé pues comoel bambú que las fuerza le hacen caer pero él se vuelve a levantar.
"Ahora quisiera tener a mi padre conmigo y darle las gracias por habernacido, por haber sido, por haber tenido, por haber triunfado, y porhaber fracasado.
Si acaso tuviera mi padre a mi lado, podría agradecerle supreocupación por mi, podría agradecerle sus tiernas caricias, que nopor escasas, sinceras sentí.
Si acaso tuviera a mi padre conmigo, le daría las gracias por estaraquí, le agradecería mis grandes tristezas, sus sabios regaños, susmuchos consejos, y los grandes valores que sembró en mi.

Si acaso mi padre estuviera conmigo, podríamos charlar como antañofue, de cuando me hablaba de aquello del árbol, que debe ser fuerte ysaber resistir, prodigar sus frutos, ofrecer su sombra, cubrir susheridas, forjar sus firmezas... y siempre seguir.
Seguir luchando,seguir perdonando, seguir olvidando, y siempre... seguir.Si acaso tuviera a mi padre a mi lado, le daría las gracias... porquede él nací.
¡FELIZ DÍA DEL PADRE


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