Oración del Diezmo

Recibe Señor, mi ofrenda. No es una limosna, porque no eres mendigo. No es un aporte, porque no lo necesitas. No es el resto que me sobra que te ofrezco.

Este monto representa, Señor, mi reconocimiento, mi amor.
Pues si lo tengo es porque tú me lo diste. Amén

Reflexiones

Reflexiones

Sunday, September 16, 2018

Envíanos

Envíanos, Señor, tu Espíritu.
El Espíritu del Amor,
Espíritu de color rojo como la Pasión y 
el martirio,
Espíritu de manos entrelazadas entre 
Padre e Hijo.

Envíanos tu Espíritu,
Paloma de Paz
que regala al mundo tu amistad.
Envíanos tu Espíritu,
para que no se nos olvide lo que es amar,
para que no echemos en saco roto 
la Palabra de la Verdad.

Envíanos tu Espíritu,
fuego valiente en la oscuridad.

Envíanos tu Espíritu,
a los que se van a confirmar,
a los que lo hicieron ya,
a la Iglesia, hogar de fraternidad.

Envíanos tu Espíritu,
para que no olvidemos a los pobres y humildes,
a aquellos que llevan en su corazón el sello del amor.


Descubriendo el Siglo 21
Discovering 21century
Fr Tomás Del Valle-Reyes
P.O. BOX 1170
New York, NY 10018
(212) 244 4778

Sunday, September 9, 2018

MIL MASCARAS

Muchas veces me veo fingiendo,
fingiendo ante la gente, ante la vida, ante mi.

Diciendo cosas que no pienso,

y pensando cosas que no siento,
recordando momentos que no han sucedido,
y deseando sueños que no necesito.
Engañándome con miedos que no tienen sentido,
y protegiéndome con escudas mentiras,
de todo aquello que me hace ser distinto.

Es como si quisiera no defraudar a nadie,como si me impusiera caer bien a todo el mundo,
como si tuviera mil máscaras,
con las que dar a cada uno de lo suyo.
Hay veces en las que no me atrevo a decir no,
en las que tengo miedo a expresar lo que pienso,
en las que algo me impide mostrar,
todo lo que aquí dentro tengo.
Y me escudo tras una afirmación o una sonrisa,
tras un guiño o un “lo que tu digas”.

No me atrevo a expresar verdaderamente lo que siento,
me importa más lo que de mi digan,
que lo que yo les cuento,
me importa más ganarme por encima de todo su cariño,
que ser con orgullo yo mismo,
me importa más darles continuamente la razón,

que utilizar mi criterio aunque no me den su aprobación.

Finjo, finjo para no caer mal a la gente,
para ganarme de cada uno de ellos su respeto
,
para tener la irreal ilusión de que me quieren,
para sentirme protegido en un mundo que no comprendo.

Finjo, y cada vez me siento más perdido,más alejado de lo que verdaderamente quiero,
aunque tal vez ahí esté el principio de todo,
que no sé muy bien qué es lo que deseo,
que no sé muy bien como soy,
que no sé cuál es el camino ni a donde voy.

Alfredo Cuervo Barrero


Descubriendo el Siglo 21
Discovering 21century
Fr Tomás Del Valle-Reyes
P. O. BOX 1170
New York, NY 10018
(212) 244 4778

Sunday, September 2, 2018

Cuando el Viento Sopla

¿Puedes dormir cuando el viento sopla?
Años atrás, un granjero poseía una granja en la costa atlántica de Estados Unidos.
Tenía tiempo tratando de conseguir empleados pero la mayoría de las personas tenían muchas reservas de trabajar en granjas en esa área, pues temían las tormentas que vienen del Atlántico causando destrucción sobre las propiedades y las cosechas.
Aunque el granjero había entrevistado a muchos jornaleros, aun no había encontrado a alguien interesado en ayudarle a cuidar la granja.
Finalmente, un hombre chaparrito y delgado, ya pasado los cuarentas, decidió aceptar el trabajo. 
El granjero le preguntó, "¿Tienes experiencia trabajando en granjas?” “Bueno,” respondió el hombre, “puedo dormir cuando el viento sopla”.
Aunque el granjero no entendió lo que quiso decir y se sorprendió con la respuesta, de todas formas decidió darle el trabajo ya que realmente necesitaba ayuda. 
El hombre trabajaba bien, era muy diligente y no paraba desde la salida hasta la puesta del sol, así que el granjero estaba muy satisfecho su trabajo.
Un día el viento comenzó a soplar fuertemente y su intensidad creció, haciendo mucho ruido cuando batía contra los árboles.
El granjero saltó de la cama, agarró su linterna y se apresuró hacia donde dormía su nuevo empleado. 
El granjero lo despertó gritando, “¡levántate! ¡Viene una tormenta! ¡Ata las cosas antes que salgan volando!”
El pequeño hombre se dio vuelta en su cama, y exclamó con firmeza, “No señor. Yo le dije que yo podía dormir cuando el viento sopla.”
Indignado por su forma de responder, el granjero tuvo la tentación de despedirle de inmediato, pero tenía mucho que hacer y optó por salir rápidamente y comenzar a preparar la granja para la tormenta.
Sorprendido descubrió que todas las pilas de paja estaban ya cubiertas con carpas. 
Las vacas estaban en los graneros, las gallinas en sus gallineros, y las puertas estaban bien aseguradas con varas. 
Las ventanas estaban cerradas.
Todo estaba en orden, asegurado, y atado. 
¡Nada iba a volar con el viento!
El granjero por fin entendió lo que quiso decir su empleado, y volvió a su cama para dormir tranquilo mientras soplaba el viento.
No necesitamos entender todo…
solo necesitamos asirnos de Su Mano
para tener paz en medio de la tempestad!!

La moraleja de esta historia:
Cuando estás preparado espiritual, mental y físicamente, no hay nada qué temer.
¿Puedes dormir cuando el viento
sopla por tu vida?

El asistente del granjero pudo dormir sin preocupación porque ya había asegurado la granja en caso de una tormenta. 
Nosotros nos aseguramos en contra de las tormentas de la vida al fortalecernos con el estudio de la Palabra de Dios.

 Descubriendo el Siglo 21
Discovering 21century
Fr Tomás Del Valle-Reyes
P. O. BOX 1170
New York, NY 10018
(212) 244 4778

Sunday, August 26, 2018

¡QUIERO TUS GAFAS, SEÑOR!

¡QUIERO TUS GAFAS, SEÑOR!

Para ver, en la pequeñez, aquello que dices que es grande al corazón aunque, a los ojos, parezca miseria.
Para sentir que, tus caminos, son alegría y vida esfuerzo y superación, valentía y salvación
¡QUIERO TUS GAFAS, SEÑOR!
Para saber que, en la humildad,
está la escalera para llevarme hasta Ti y, brindándome con empeño
señale que tus senderos son futuro y fiesta abrazo y perdón, eternidad y justicia
Para comprender que, si sólo miro,
por las lentes del mundo
me quedaré sin asomarme
a ese otro horizonte de paz y de esperanza
de ilusión y de amor
de hermandad y de fraternidad
a los que me invita tu persona.

¡QUIERO TUS GAFAS, SEÑOR!
Para ver como Tú; perdón frente al odio
Para ver como Tú; cielo después de la tierra
Para ver como Tú; alegría antes que tristeza
Para ver como Tú; humildad ante la soberbia
Por eso, y por tantas cosas, Señor
quiero ver, sentir y caminar como Tú.
Con tus gafas delEvangelio, Señor
(POR JAVIER LEOZ)

Descubriendo el Siglo 21
Discovering 21century
Fr Tomás Del Valle-Reyes
P. O. BOX 1170
New York, NY 10018
(212) 244 4778

Sunday, August 19, 2018

El silencio de Dios.


Cuenta una antigua Leyenda Noruega, acerca de un hombre llamado Haakon, quien cuidaba una Ermita.

A ella acudía la gente a orar con mucha devoción.

En esta ermita había una cruz muy antigua.

Muchos acudían ahí para pedirle a Cristo algún milagro.

Un día el ermitaño Haakon quiso pedirle un favor.

Lo impulsaba un sentimiento generoso.

Se arrodillo ante la cruz y dijo:
"Señor, quiero padecer por ti.
Déjame ocupar tu puesto. 
Quiero reemplazarte en la cruz."

Y se quedó fijo con la mirada puesta en la Efigie, como esperando la respuesta.

El Señor abrió sus labios y habló.

Sus palabras cayeron de lo alto, susurrantes y amonestadoras: "Siervo mío, accedo a tu deseo, pero ha de ser con una condición." 
¿Cual, Señor?, 
- preguntó con acento suplicante Haakon. 
¿Es una condición difícil? 
Estoy dispuesto a cumplirla con tu ayuda, Señor!,
 - respondió el viejo ermitaño.
 - Escucha: "suceda lo que suceda y veas lo que veas, has de guardarte en silencio siempre". Haakon contestó: "Os, lo prometo, Señor!"
 Y se efectuó el cambio.

Nadie advirtió el trueque. 
Nadie reconoció al ermitaño, colgado con los clavos en la Cruz. El Señor ocupaba el puesto de Haakon. 
Y este por largo tiempo cumplió el compromiso. 
A nadie dijo nada.

Pero un día, llego un rico, después de haber orado, dejo allí olvidada su cartera. 
Haakon lo vio y calló.

Tampoco dijo nada cuando un pobre, que vino dos horas después, se apropió de la cartera del rico.

Ni tampoco dijo nada cuando un muchacho se postró ante él poco después para pedirle su gracia antes de emprender un largo viaje.

Pero en ese momento volvió a entrar el rico en busca de la bolsa. 
Al no hallarla, pensó que el muchacho se la había apropiado. 
El rico se volvió al joven y le dijo iracundo: 
!Dame la bolsa que me has robado!.

El joven sorprendido, replicó: 
¡No he robado ninguna bolsa!.
¡No mientas, devuélvemela enseguida!. 
¡Le repito que no he cogido ninguna bolsa! 
Afirmó el muchacho. El rico arremetió, furioso contra él.

Sonó entonces una voz fuerte: 
¡Detente!

El rico miró hacia arriba y vio que la imagen le hablaba. Haakon, que no pudo permanecer en silencio, gritó, defendió al joven, increpó al rico por la falsa acusación. 
Este quedó anonadado, y salió de la Ermita. 
El joven salió también porque tenia prisa para emprender su viaje.

Cuando la Ermita quedó a solas, Cristo Se dirigió a su siervo y le dijo: 
"Baja de la Cruz. No sirves para ocupar mi puesto. No has sabido guardar silencio". 
" Señor, - dijo Haakon - ¿Como iba a permitir esa injusticia?".
 Se cambiaron los oficios. Jesús ocupó la Cruz de nuevo y el ermitaño se quedó ante la Cruz.

El Señor, siguió hablando:
 "Tu no sabias que al rico le convenía perder la bolsa, pues llevaba en ella el precio de la virginidad de una joven mujer.
El pobre, por el contrario, tenía necesidad de ese dinero e hizo bien en llevárselo; en cuanto al muchacho que iba a ser golpeado, sus heridas le hubiesen impedido realizar el viaje que para él resultaría fatal.
Ahora, hace unos minutos acaba de zozobrar el barco y él ha perdido la vida.
Tú no sabias nada. 
Yo si. Por eso callo. Y el Señor nuevamente guardó silencio".

Muchas veces nos preguntamos ¿por qué razón Dios no nos contesta....? 
¿Por qué razón se queda callado Dios?

Muchos de nosotros quisiéramos que El nos respondiera lo que deseamos oír pero... Dios no es así.
Dios nos responde aún con el silencio. Debemos aprender a escucharlo.

Su Divino Silencio, son palabras destinadas a convencernos de que, El sabe lo que está haciendo.


Descubriendo el Siglo 21
Discovering 21century
Fr Tomás Del Valle-Reyes
P. O. BOX 1170
New York, NY 10018
(212) 244 4778